viernes, 20 de mayo de 2016

LA BRASILIA QUE NO FUE

En 1949 el arquitecto chileno Enrique Gebhard diseñó un conjunto de edificios destinados a ser parte de una reducida ciudad ferroviaria en Bahía Blanca, la cual surgiría como parte de una propuesta de remodelación --elaborada junto con el arquitecto cordobés Miguel Conrado Roca-- de las distintas vías férreas que cruzaban la planta urbana --la mayoría de ellas desactivadas-- y que complicaban el crecimiento y desarrollo de la ciudad. Se armó así, en la zona de Loma Paraguaya, con eje longitudinal las vías del ramal a Neuquén y axial la avenida Colón, Dos hechos resultan significativos de la propuesta. Por un lado el diseño de los edificios, de líneas modernas, una propuesta completamente novedosa, producto de la admiración de Gebhard por los postulados del arquitecto Le Corbusier y las ideas que compartía con el brasileño Oscar Niemeyer, quien plasmaría tiempo después en sus edificios de Brasilia, la nueva capital de Brasil.

Vista parcial de la ciudad ferroviaria propuesta por Hebhard: estadio, teatro descubierto, monobloques y edificios de apoyo comunitario. Un fragmento de Brasilia en Loma Paraguaya.
Aparece así una maravillosa estación central con una cubierta sobre los andenes sostenidas a través de seis arcos de hormigón; un conjunto de edificios de diez pisos diseñados como bloques de frente vidriado, elevados sobre pilotes, similares a los que sirven como ministerios en Brasilia o a las unidades habitacionales de Le Corbusier, un estadio cubierto, un anfiteatro y todo un conjunto de edificios comunitarios de apoyo, Como elemento destacado desde lo icónico un obelisco, a pocos metros de la estación.
La propuesta no superó la calidad de anuncio, la mirada entre despectiva y burlona de las autoridades municipales de ver un conjunto tan ajeno y la presentación de una maqueta que hoy permite repasar esa historia. Fe haberse concretado la reforma propuesta la ciudad hubiese quebrado barreras urbanas que aún hoy existen, hubiese vuelto útiles unas 2 mil hectáreas de tierras aún ociosas y contaría con una pieza arquitectónica de relevancia mundial. Nada de eso sucedió,

Los arcos de la estación Central (que reemplazaría a todas las existentes hasta entonces en la ciudad) y el hotel ferroviario. Lenguaje moderno a pleno para cada pieza.