martes, 22 de noviembre de 2016

Conjunto de viviendas en calle Misioneros, casi Brickman, Bahía Blanca.

Es habitual observar en la ciudad el uso indiscriminado, a veces ilógico y hasta carente de sentido de los triángulos-frontis en los frentes de los edificios, a modo de remate. 
El recurso es (criterio personal) cuanto menos parte de la falta de creatividad y resolución de edificios de estos tiempos que claramente deberían ser resueltos con otros recursos, tanto más simples o acordes. 
El frontis como remate de los edificios es en parte un legado de los griegos, quienes al resolver sus templos con una cubierta a dos aguas generaban esa figura en el frente. Es decir que su origen no es decorativo sino consecuencia de un uso constructivo.



sábado, 9 de julio de 2016

Tunas

Sobre calle Cuyo, frente al paseo, en Bahía Blanca, puede verse este singular lote de terreno de unos 10 metros de frente, cuya "pared divisoria" es una línea de tunas, agrupación arbórea que, supongo, conforma una tuneada. De la familia de las cactáceas, es una planta con espinas, flores y frutos. Este último con propiedades medicinales y cosméticas. Curiosidades de la tierra del diablo.


viernes, 1 de julio de 2016

Remates singulares

En la esquina de Blandengues y Güemes de Bahía Blancas e ubica esta vivienda construida en las primeras décadas del siglo XX y por su particular remate de esquina inventariada como bien patrimonial de la ciudad. Se trata de una especie de ventana-pórtico, formada por cuatro columnas de capiteles jónicos. Como curiosidad, una viviendas de similares espíritu en Cataluña, España, aunque en ese caso resuelta en el estilo art nouveau o modernismo.

Casona en Bahía Blanca, Güemes y Blandengues.
El mismo sentido de diseño, en Cataluña, España.

sábado, 25 de junio de 2016

El intendente del Obelisco descansa en Bahía

Hace 80 años, en mayo de 1936, quedó inaugurado el obelisco porteño, la singular obra diseñada por el arquitecto Alberto Prebisch para la estratégica rotonda de la avenida 9 de Julio y Corrientes. Referente del movimiento moderno en nuestro país, Prebisch se inclinó por este monumento propio de los egipcios, cuya principal simbología es fortalecer la relación entre la tierra y el cielo, entre el hombre y los dioses. El intendente de Buenos Aires que aceptó construir la obra fue el abogado Mariano de Vedia y Mitre, destacado hombre de letras, pariente de los Mitre y también de Ramón Estomba, fundador de Bahía Blanca. Casado con Helena Caronti, nieta del vecino bahiense Felipe Caronti, cuando en 1972 los restos de esa familia fueron trasladados desde la Recoleta al cementerio de esta ciudad, también llegó la urna con la cenizas de De Vedia y Mitre. De allí que los restos del "Intendente del obelisco" descansen en esta necrópolis.


viernes, 17 de junio de 2016

Estaciones fallidas

En 1909 el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP) --seccional Bahía Blanca al Noroeste- anunció la construcción de una nueva estación en esta ciudad, en reemplazo de la modesta obra revestida en chapa que servía como estación de paso. El BAP era conocido entonces como "El gran coloso" por su poder y la extensión de sus líneas. En Bahía Blanca tenía la terminal portuaria en Galván, el Mercado Victoria, la concesión de los tranvías, el servicio eléctrico y aguas corrientes. La propuesta del edificio era monumental y daba cuenta clara del poder de la compañía. Sin embargo jamás se construyó y aquella mdoesta edificación es la que todavía da cuenta del paso de esa empresa.

La estación construida en 1891 jamás fue reemplazada.

domingo, 22 de mayo de 2016

Casa Vilela, al pasar

El acceso, el mármol, la cerámica, un patio central, el vitral
Considerada bien patrimonial de la ciudad, la casa Vilela (por el nombre de la familia que la habitó) se encuentra abandonada desde hace décadas, a excepción de sus locales de la planta baja. Diseñada por el arquitecto catalán Joaquín Saurí en 1911 y construida por Santiago Teddi en calle Fitzo Roy, casi Brown, de Bahía Blanca, su fachada art nouveau es de las pocas del estilo que se pueden admirar en la ciudad. 

La casona con su espectacular balcón cerrado, de sensuales líneas art nouveau
Por estos días la realización de algunas tareas en su interior permitió "espiar" algunas de sus partes en el acceso. Los cerámicos en las paredes, la escalera de mármol, un vitral de firme geometría. Una suerte además de símbolo de lo que ocurre con nuestros bienes patrimoniales: cerrados a los vecinos, sólo queda el goce de espiarlos.

La puerta entreabierta, la posibilidad de espiar espacios de otros tiempos

viernes, 20 de mayo de 2016

LA BRASILIA QUE NO FUE

En 1949 el arquitecto chileno Enrique Gebhard diseñó un conjunto de edificios destinados a ser parte de una reducida ciudad ferroviaria en Bahía Blanca, la cual surgiría como parte de una propuesta de remodelación --elaborada junto con el arquitecto cordobés Miguel Conrado Roca-- de las distintas vías férreas que cruzaban la planta urbana --la mayoría de ellas desactivadas-- y que complicaban el crecimiento y desarrollo de la ciudad. Se armó así, en la zona de Loma Paraguaya, con eje longitudinal las vías del ramal a Neuquén y axial la avenida Colón, Dos hechos resultan significativos de la propuesta. Por un lado el diseño de los edificios, de líneas modernas, una propuesta completamente novedosa, producto de la admiración de Gebhard por los postulados del arquitecto Le Corbusier y las ideas que compartía con el brasileño Oscar Niemeyer, quien plasmaría tiempo después en sus edificios de Brasilia, la nueva capital de Brasil.

Vista parcial de la ciudad ferroviaria propuesta por Hebhard: estadio, teatro descubierto, monobloques y edificios de apoyo comunitario. Un fragmento de Brasilia en Loma Paraguaya.
Aparece así una maravillosa estación central con una cubierta sobre los andenes sostenidas a través de seis arcos de hormigón; un conjunto de edificios de diez pisos diseñados como bloques de frente vidriado, elevados sobre pilotes, similares a los que sirven como ministerios en Brasilia o a las unidades habitacionales de Le Corbusier, un estadio cubierto, un anfiteatro y todo un conjunto de edificios comunitarios de apoyo, Como elemento destacado desde lo icónico un obelisco, a pocos metros de la estación.
La propuesta no superó la calidad de anuncio, la mirada entre despectiva y burlona de las autoridades municipales de ver un conjunto tan ajeno y la presentación de una maqueta que hoy permite repasar esa historia. Fe haberse concretado la reforma propuesta la ciudad hubiese quebrado barreras urbanas que aún hoy existen, hubiese vuelto útiles unas 2 mil hectáreas de tierras aún ociosas y contaría con una pieza arquitectónica de relevancia mundial. Nada de eso sucedió,

Los arcos de la estación Central (que reemplazaría a todas las existentes hasta entonces en la ciudad) y el hotel ferroviario. Lenguaje moderno a pleno para cada pieza.

jueves, 21 de abril de 2016

Una fuente en el olvido

La fuente en su estado de plenitud: agua más cielo más verde.
Desconozco la fecha de construcción de esta singular fuente del parque de Mayo (en Bahía Blanca), aunque es claro que es una de las primeras que tuvo el paseo, ubicada incluso dentro del área que ocupó originalmente el "Parque Municipal", antes de lograr superar sus límites tras el fracaso del proyecto de construir a su alrededor el barrio Parque Adornado. Podemos ubicar su ejecución en 1940, cuando el agua era protagonista de su conformación. Casi como un milagro, ignorada por muchos y alejada de los espacios más concurridos, la fuente sigue intacta. Vacía de líquido y abandonada, pero con todo su potencial. Descubrirla no deja de ser una manera de darle una nueva oportunidad, de volver a llenarla de vida.

Una vista similar, actual, con la glorieta al fondo de color bordó.
La fuente, abril de 2016. Sola en el olvido.

lunes, 11 de abril de 2016

Despedida sin el segundo piso

Cae una casona de calle Güemes al 100. Los hierros que asoman en su parte superior dan cuenta de una práctica propia de las casas de principios del siglo XX, cuando se dejaba construidas la parte inferior de los balcones, para una futura planta alta. Era la señal de la esperanza en un progreso, la señal de una ambición: la de tener una casa de altos. Ya no está el piso del balcón, sólo su estructura. Vigas que formarán parte de los materiales que se venderán para pagar los trabajos de demolición. En esta historia no hubo altos. Seguramente otros sueños fueron cumplidos.


lunes, 4 de abril de 2016

EL ADIOS A UNA PALMERA

En junio de 1939 el diario La Nueva Provincia dio cuenta de la enfermedad de una palmera de la plazoleta Payró --aledaña al teatro Municipal--, la cual fue inclinando poco a poco "su lindo penacho verde, en una graciosa inclinación que se ha ido acentuando como si quisiera rendir pleitesía a las edificaciones modernas que la rodean". La herida fue definida como "un mal incurable" cuyo origen nadie conoce y cuyo remedio "no se puede obtener de por vida".


Lo cierto es que a pesar de haber resignado "su prístina esbeltez" la planta ser logró recuperar y luego de enderezar su tronco continuó su crecimiento con una particular marca de vida. Hasta ahora, en que los profesionales de la Dirección de Paseos del municipio estableció que su caída era inminente, por lo cual se decidió poner fin a su existencia. Sobrevivió a su enfermedad terminal 77 años. Pero como menciona la conocida canción, "todo concluye al fin, nada puede escapar..."

Última imágenes de la palmera, con su particular herida de vida.

sábado, 5 de marzo de 2016

Edificio El Campanario

En un lote de terreno que ha cruzado más de un siglo desocupado, comenzará a construirse un edificio en altura en la primera cuadra de calle Rodríguez, en Bahía Blanca. Nada que llame la atención en una ciudad donde los horizontales se reproducen como conejos. Sin embargo en este caso el emplazamiento borrará de la vista urbana "la parte de atrás" de la iglesia Catedral, por cuanto coincide precisamente con la espalda del histórico templo construido en 1900. Los inversores han aceptado el nombre de "El Campanario" para la obra, en homenaje a la torre de la derecha (visto el edificio de frente) que contiene las campanas colocadas en ese lugar en 1908. Curiosamente, las campanas han dejado de sonar hace casi una década, por necesitar la colocación de algunos refuerzos en la estructura. De igual modo tampoco está en marcha el reloj colocado en 1904, también necesitado de unos refuerzos en las campanas que marcan las horas y los cuartos.

lunes, 8 de febrero de 2016

Una esquina, una historia

En 1921 quedó inaugurado, en el irregular terreno de Dorrego y General Paz, el molino harinero La Sirena, de Luis Godio, industria bahiense con capacidad para competir en el mercado. Fundado en 1882, el molino comenzó funcionando a orillas del arroyo Napostá. El amplio edificio fue equipado con maquinaria de Suiza, Italia y Alemania. En esa época elaboraba harina tipo "doble A", destinada a pan de primera clase, y "doble B", especial para la galleta cordillerana. En 1968, los sucesores de Godio vendieron el capital a Molinos Werner SRL. "De algún modo habrá de continuar lo iniciado por los pioneros de la industria bahiense", se dijo. La realidad fue otra. Declarada su quiebra en 1980, fue adquirido por un consorcio de empresas harineras que procedió a desmantelarlo con el único fin de "eliminar competencias". Sus pocas paredes terminaron de caer en 2015, para dar lugar a un mega emprendimiento edilicio bautizado CRONO. Las ilustraciones dan cuenta del histórico molino y el edificio de cinco pisos que ocupará la esquina. Detrás de esa obra se erigirán dos torres de 24 pisos cada una, con más de 200 departamentos.

sábado, 6 de febrero de 2016

BAUERLE CENTENARIO

En 1909 la Revista Técnica -órgano de la Sociedad Central de Arquitectos-- publicó una página dedicada a Bahía Blanca, con los dibujos de dos obras del arquitecto alemán José Baüerle (1860-1944): una casona en calle O'Higgins 270 y la sede del teatro Colón (actual Don Bosco) de calle Rondeau. Curiosamente ambas edificaciones han sobrevivido al paso de 107 años, a pocas cuadras del centro bahiense, en un espacio donde la evolución de la ciudad borró la mayor parte de su pasado a partir de la demolición de cientos de viviendas erigidas a principios del siglo XX.
El primer caso corresponde a una propiedad de Eduardo Tuñón, con locales en planta baja y dos puertas de acceso hacia la planta alta. Más de un siglo, entre aquel dibujo y estas fotos.

El dibujo de Baüerle, 1909
La propiedad con sus 107 años de existencia.
Las iniciales de Eduardo Tuñón en el remate de la casa.
Las caras art nouveau, un recurso habitual de Baüerle.
La mitad del inmueble recibió pintura, la otra mantiene el simil piedra original.
 
Rejería art nouveau en el remate.