jueves, 28 de agosto de 2014

Olimpo también patina

Habilitada hace 76 años, la pista de patinaje del club Olimpo, en su sede de calle Sarmiento, frente a la plaza Rivadavia, mantiene casi intacta su arquitectura original, con su particular diseño espacial. Una curiosidad si se quiere, pero que también da cuenta de cierta quietud que han tenido algunas entidades deportivas en el tiempo.
Bailes de carnaval, 1968
Proyecto original, 1938
Vista actual, hora del patín artístico.

domingo, 17 de agosto de 2014

Casonas escondidas

Hace algunos años comenzó en la avenida Alem, en Bahía Blanca, un cambio importante en su uso, desplazando, poco a poco, su carácter residencial para sumar, cada día con mayor protagonismo, su desarrollo comercial y gastronómico. De allí que decenas de chalets, tan propios de la calle, se han ido adaptando a esos nuevos destinos, a veces con mejor suerte, otros con adaptaciones que llevan a su perdida. Este ejemplo, avenida Alem 560, muestra como un futuro pub ha derivado en el ocultamiento de una atractiva vivienda, la cual ya había tomado una adecuación anterior a partir de un cambio de color. La ciudad que cambio, día a día.


sábado, 16 de agosto de 2014

Casonas que se van...

Casi sin darnos cuenta, la ciudad sigue resignando las casonas que supiero armar su perfil urbano durante los primeros años del siglo XX. Se despiden sin pena ni gloria, al ojo casual de un paseante que por pocas horas alcanza a tomar unas pocas fotografías. Rodríguez al 400, últimos días de una casona. Una excusa, una vez más, para leer a Italo Calvino y su maravillosa obra Las Ciudades Invisibles.





Las ciudades y la Memoria

Al hombre que cabalga largamente por tierras selváticas le acomete el deseo

de una ciudad. Finalmente llega a Isadora, ciudad donde los palacios tienen escaleras

de caracol incrustadas de caracoles marinos, donde se fabrican según las reglas del

arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres

encuentra siempre una tercera, donde las riñas de gallos degeneran en peleas

sangrientas entre los apostadores. Pensaba en todas estas cosas cuando deseaba una

ciudad. Isadora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad
soñada lo contenía joven; a Isadora llega a avanzada edad. En la plaza está la

pequeña pared de los viejos que miran pasar la juventud; el hombre está sentado en

fila con ellos. Los deseos son ya recuerdos.