sábado, 25 de febrero de 2012

abrevaderos y autos


No es simple identificar de que se trata. Porque la obra de recuperación y reposición del abrevadero de avenida Cerri y Brandsen, en Bahía Blanca, realizado una década atrás, se hizo generando una curiosa fuente, ubicando el plato metálico, provista por los ingleses propietarios del ferrocarril para que los caballos pudieran tomar agua, sobre un pedestal de planta circular, pintado de amarillo, y con una bomba que recicla el agua que fluye de la misma. Luego: se hace difícil para quien no tuvo oportunidad de ver el emplazamiento original de la pieza entender que es, como funcionaba, su escala y hasta algunos detalles atractivos como sus patas similares a la de los equinos. Pero no solo eso. La gente se acostumbró a estacionar en el lugar y utilizar el agua para lavar sus autos, sobre todo los remiseros y taxistas. ¿El resultado? Una nueva cartelería prohibiendo estacionar y prohibiendo lavar los autos, lo cual dificulta cada vez más "leer" la obra que se pretende evocar. Es, en parte, una buena intención acaso no resuelta de la mejor manera.

El Abrevadero en su ubicación original, simple de entender

miércoles, 1 de febrero de 2012

Los primeros tranvías

El tramway a vapor en la primera cuadra de calle Chiclana, frente a la plaza Rivadavia, 1906
 Partiendo desde la estación del ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste (BBNO), en calle Sixto Laspiur al 300, en 1904 comenzó a funcionar en Bahía Blanca el tranvía (Tramway, para los ingleses de esa empresa) a vapor, que unía la mencionada estación con la del Ferrocarril del Sud, en la avenida Cerri. El servicio corría por Rondeau, Terrada, avenida Colón, Chiclana, San Luis y avenida Cerri, con una regularidad promedio de 8 minutos. El servicio era prestado por un pequeño tren, con una máquina debidamente camuflada en una carrocería adecuada y un vagón con capacidad para 32 personas. La vía de circulación era similar a la del tren --trocha ancha-- y la aparición del sistema causó sensación por ser el primero regular destinado al transporte urbano de pasajeros. A pesar de eso, recibió muchas críticas por los ruidos que provocaba y el humo de la locomotora, al punto que se lo llamó, despectivamente, "cocina económica". El tranvía a vapor circuló hasta 1910, en que la propietaria, el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, puso en marcha el tranvía eléctrico, verdadero símbolo de la modernidad en el mundo.