lunes, 21 de febrero de 2011

"Omnes feriunt, ultima necat"

Los relojes de sol han sido utilizados desde tiempos remotos para medir el paso del tiempo. Más allá de sus distintos modelos y características, uno de los componentes acaso más llamativos de su construcción, sobre todo por parte de los romanos, fue la voluntad de acompañar su armado con alguna frase en latín, alegórica al paso del tiempo. Los siguientes modelos son algunos ejemplos de esa rica iniciativa.

Tempora Mutantur, "Los tiempos cambian"
Umbra sumus, "Sombra somos"

Hora fugit stat jus. "La hora pasa, la ley queda"
Horas non numero nisi serenas. "Solo cuento las horas serenas"
Adhuc Tempus, "Aún hay tiempo"

Tempus fugit, "El tiempo que se escapa" 
Festina Lente, "Apresúrate lentamente"
Vulnerat Omnes, Ultima Necat, "Todas (las horas) te hieren, la última te mata"
Carpe Diem, "Vive el momento"

Lux Dei Umbra, "La luz es la sombra de Dios"
Volat Irreparable tempus, "El tiempo huye, irreparablemente"

sábado, 19 de febrero de 2011

Agua clara y venecitas

A más de 40 años de habilitada, la fuente del parque de Mayo ubicada en el sector de los tradicionales juegos infantiles sorprende a muchos, desacostumbrados a verla con el agua tan limpia que permite descubrir el atractivo trabajo artesanal que conforma su revestimiento. Se trata de una interesante obra realizado con venecitas o masaicos venecianos, muy de moda en la década del 60, y que permiten formar dibujos y combinar colores, aportando su elevada resistencia al desgaste, a la humedad e incluso manteniendo su color a pesar del paso del tiempo.

La claridad del agua (poco habitual en esta fuente) permite admirar un colorido y atractivo revestimiento con venecitas
La fuente fue inaugurada el 9 de abril de 1970, luego de siete meses de trabajo y con un presupuesto de 800.000 pesos, unos 2.700 dólares de la época. Desde la municipalidad se puso énfasis en destacar sus platos centrales y el sistema de ocho reflectores de su iluminación "con filtros de colores". Si bien se mencionó que la obra tendría un diseño "moderno y atrayente", no aport'o detalles del trabajo.
Por eso gratifica ver el dibujo de cuatro focas, jugando con una pelota, graficadas en el piso de la fuente, así como la combinación de las pequeñas piezas celestes, amarillas y marrón claro. Un trabajo artesanal impecable, atractivo y con un revestimiento que es casi de culto para los seguidores de estos materiales que han marcado una época en la construcción.

PD. Una fuente similar, revestida en venecita, es la que estaba en la plaza Rivadavia, inaugurada en 1967 y recientemente demolida por el municipio.

Detalles de la fuente del parque de Mayo

martes, 15 de febrero de 2011

Murales que sostenían la memoria

"Soy una de las autoras de los edificios del lateral izquierdo. Le agradezco profundamente ya que mucha de la información con la que realicé los bocetos me permití tomarla de la bahía perdida. Este mural quedará como testimonio de lo ocurrido por años, esperemos que muchos. Saludos! Paola Escarza".

Con estas palabras publicadas en la entrada del 15 de marzo de 2010 en este blog, Paola daba cuenta de su ilusión de que la obra realizada sobre el mural de calle General Paz quedara como testimonio de algunas de las cuestiones que rondan cada día el quehacer bahiense, entre ellos la problemática sanitaria, ambiental y del patrimonio arquitectónico. Menos de un año ha transcurrido y el paredón que sostenía este valioso trabajo ha sido demolido para dar lugar, se supone, a una playa de estacionamiento. Las imagenes comparativas hablan por si solas.

Ayer y hoy. Un año, la demolición

Los portones metálicos con sus cañerías que daban continuidad al conjunto, ayer y hoy

jueves, 3 de febrero de 2011

Mitreville, el barrio perdido de La Mascota


Mitreville. Ese fue el nombre elegido por Mariano Ferro para el que sería el principal barrio de La Mascota, pueblo ubicado a 5 kilómetros de Médanos, a 40 de Bahía Blanca.
Ferro, ferviente admirador de Bartolomé Mitre, fue el primero en comprar tierras en el lugar, en los loteos realizados en 1909 por la firma Adolfo Bullrich, entusiasmado por el agua a flor de suelo del lugar, la temperatura agradable y las suaves ondulaciones que atajaban los fuertes vientos.
Un solar quedó reservado para plaza pública y, como tal, llevaría una estatua. Allí Ferro rindió homenaje al director del diario "La Nación", colocando una estatua del prócer comprada en Buenos Aires.

La Estatua a Mitre, publicada en la revista Arte y Trabajo, 1916

En 1910, el diario "El Censor" publicó: "El barrio Mitreville está a 150 metros de la Estación La Mascota y será la villa más bonita de los alrededores, el `Adrogué' de esta región, por sus condiciones especiales para construir chalets y quintas de veraneo". Hubo quienes vieron al pueblo como "la segunda Mendoza", por sus hermosos alfalfares.
Arturo Coleman, principal autoridad del Ferrocarril del Sud, fue uno de los primeros en adquirir su lote en el lugar, una casona con techo de fuerte pendiente, revestido en chapa.

"Villa Emilia", La casa de Arturo Coleman en La Mascota.
Una de las pocas casas de La Mascota que se mantienen por estos días
Pero las cosas no fueron como se pensó. El agua descendió, las lluvias escasearon, los alfalfares se secaron y la arena se adueñó de las tierras. En la actualidad, entrar en La Mascota es tratar de adivinar el pueblo, donde están sus 35 habitantes. La mayoría de sus casas-quintas son de fin de semana, con casas que dan cuenta de sus muchos años de existencia, algunas de ellas ocupando generosos terrenos con una riquísima arboleda.
En 2009, año del centenario, se realizó un emotivo acto en la plaza Mitre, que incluyó la colocación de una placa de bronce dedicada a los perseverantes pobladores del lugar.

Placa colocada en el pedestal del monumento a Mitre, 200
Por estos días, dos años después de esa celebración, esa plaza es poco menos que un potrero, un baldío abandonado al paso de la naturaleza, sin nadie que la mantenga ni nadie que la preserve. Entre los árboles y pastos emerge la estatua de Mitre, con su particular color celeste, la cual parece mirar a lo lejos, ignorando esa, su realidad, con la dignidad y prestancia de un personaje de su estirpe. Es parte de una curiosa historia que no se resigna a ser olvidada.

Apenas se cruzan las vías, en lo que se pensó como Mitreville, aparece la estatua de Mitre, perdida casi entre árboles y yuyos

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ampliaciones que no fueron

El hospital en su concepción original

En 1943 el estudio Arango-Mayer proyectó el edificio para el hospital español, siguiendo líneas neobarrocas, con una clara jerarquización del acceso por calle Estomba al 500, con pilastras superpuestas, frontis curvos incompletos y un remate curvo con la leyenda del Hospital. Los profesionales pensaron entonces el edificio completo, con sus cuatro pisos finales, dos de los cuales eran resultado de una futura ampliación.

El crecimiento edilicio respetaba las líneas originales
Pasaron casi 40 años hasta que la actividad del lugar exigió contar con más metros cuadrados. El crecimiento edilicio fue entonces diseñado por el arquitecto Luis Caporossi, quien "aterrizó" sobre el edificio original con una obra que es más simple entender mediante las fotos que explicarla con palabras.
El crecimiento tuvo también que recortar el remate original de la obra, privilegiando la funcionalidad del nuevo edificio antes que cualquier condicionamiento o consideración de orden estético.

Vista actual del hospital

Acceso principal, detalle