domingo, 17 de julio de 2011

Los lápices bahienses, las torres de San Gimignano


En septiembre de 1995 la municipalidad de Bahía Blanca inauguró en el paseo lineal de calle Cuyo, la Plazoleta de los Lápices, en memoria de los seis estudiantes secundarios desaparecidos la fatídica "Noche de los Lápices", el 16 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata. Una de las víctimas del accionar policial fue María Clara Ciocchini --tenía entonces 18 años de edad--, bahiense de nacimiento.

María Clara
En ese espacio se ubicaron seis placas de hormigón armado pintadas de distintos colores, de siete metros de altura cada una, ordenadas formando un círculo de 17 metros de diámetro, cada cual con el nombre de una de las víctimas. El remate de cada placa tiene una forma cóncava, que uno puede relacionar con la manera de sacar punta a un lápiz o, como sugirió el arquitecto Horacio Miglierina --autor del trabajo-- "representa la expresión de una boca en dolor".
El ancho de cada tabique permitiría (cosa que en realidad no se hace) que cada ocasional paseante escribiera sobre su superficie, grafittis manifestando sentires. "No es un sitio pensado para la contemplación, sino para la participación", agregó Miglierina. Tampoco se advierte en el lugar la placa que originalmente identificaba la plazoleta y daba cuenta de su simbolismo.

La Plazoleta de los Lápices, Bahía Blanca, 1995
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Los lápices de Bahía Blanca están inspirados, como diseño, en las torres de Satélite de México, un grupo de tabiques ubicados en la ciudad Satélite, un distrito de carácter residencial fundado en 1957. Se trata de cinco torres diseñadas por el escultor Mathias Goeritz y el arquitecto Luis Barragán, cuyas alturas varían entre 52 y 30 metros. Pensadas originalmente para ser todas pintadas en distintos tonos de naranjas --en contraste con el azul del cielo--, fueron finalmente pintadas en blanco, amarillo y ocre. En 1989 se las repintó en blanco (2), amarillo, azul y rojo. Al momento de su concepción, sus autores explicaron que el conjunto escultórico estaba inspirado en el perfil urbano de San Gimignano, una modesta villa de la campiña toscana.


Torres Satélite, México, 1957
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Ubicada a 60 kilómetros de Florencia, en Italia, San Gimignano es un pequeño poblado fundado en el siglo III a.C. por los Etruscos, que conserva toda la riqueza de su trazado medieval, incluido la muralla que la protegía de los ataques bárbaros. Declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1990, el lugar se destaca por sus 13 antiguas torres --de las 72 que llegó a tener-- las cuales identifican a sus edificios más destacados. Aunque parezca un detalle menor, este conjunto en altura le ha dado fama mundial al lugar y lo ha convertido en una verdadera joya de la historia medieval y del turismo internacional.

San Gimignano, con sus torres en la campiña toscana

2 comentarios:

Ricardo Raul dijo...

Felicitaciones al Arquitecto HORACIO por sus dos monumentos en el Parque Lineal.
Me gusta la mirada de "participación" que sugiere el comentario. EN Las poltronas de piedra del monumento de CESAR MILSTEIN, no dejo de "participar" cada vez que, durante mis caminatas, hago un alto y me horizontalizo perdiendome en el cielo a traves del microscopio....nunca veo el mismo panorama......

Silvia dijo...

Esas formas cóncavas simbolizan muy bien las vidas truncadas de aquellos desgraciados chicos... pero quizás no sólo eso.
La foto es de la hija de nuestro querido y recordado profesor Héctor Ciocchini. Los que tuvimos el privilegio de asistir a sus clases de estilística recibimos también lecciones de literatura y vida.
Para los que terminamos Letras a principios de los 70 fue como "una gracia de los dioses" habernos formado en ese extraordinario Depto. de Humanidades de la UNS, brutalmente truncado poco después.
Pero todavía quedamos testigos de lo que fue una época brillantísima de las humanidades en la UNS. ¿Irrepetible?