martes, 16 de febrero de 2010

Imágenes urbanas (calle Chiclana)



Postal de la década del 30 en Bahía Blanca. Calle Chiclana, entre O'Higgins y Donado. A la izquierda, sobre mitad de cuadra, la impactante fachada art déco del Palacio del Cine, diseñada por el estudio del ingeniero Francisco Marseillán. A la derecha un grupo de clásicos comercios de la época, como la casa López Legide, el Trust Ropero y el cine Rialto (luego rebautizado Gloria). Doble mano para la calle y todavía se adviertes los rieles del tranvía. Perfiles de una bahía pujante en en crecimiento.

viernes, 12 de febrero de 2010

Memento Mei

Visitar las ciudades que poseen obras del arquitecto Francisco Salamone conforma siempre una experiencia fascinante y renovadora. En este caso, la oportunidad de visitar Balcarce, donde entre 1936 y 1940, Salamone diseñó los edificios destinados a escuela y matadero, además del portal del cementerio y una fuente de la plaza principal (ya demolida).

Aun con menos impacto visual que los portales de Azul y Saldungaray, el portal del cementerio es magnífico. Con su diseño art déco, su monumentalidad en las afueras de la ciudad, el uso de la piedra y otros materiales, los detalles de la carpintería, las letras que todavía se conservan en algunas de sus dependencias y una presencia que nunca deja de sorprender en la obra de este profesional.

Un renglón aparte para la leyenda ubicada en el umbral de acceso al lugar, con el año de construcción y la expresión en latín Memento Mei (Acuerdate de mí).



La puerta del baño de damas, con las letras originales, puro art déco


Memento Mei, en el acceso al camposanto.


Detalles interiores del portal, puerta de acceso metálica y molduras art déco


El ingreso al cementerio, con los típicos detalles y tapiales revestidos en piedra

Portal, cementerio de Balcarce. Francisco Salamone, 1936-194

Memento: Cada una de las dos partes del canon de la misa, en que se hace conmemoración de los fieles vivos y de los difuntos. La Misa por los difuntos es una combinación del Ordinario y el Propio. Del primero corresponden: Kyrie, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. También toma del Proprium las siguientes partes: Requiem æternam (Descanso eterno), Absolve Domine (Absuelve, Señor), Dies iræ (Día de la ira), Domine Iesu Christe (Señor Jesucristo), Hostias et preces (Te ofrecemos, Señor), Pie Iesu (Piadoso Jesús) Libera me (Líbrame Señor), Memento mei Deus (Acuérdate de mí, Dios mío), Tædet animam meam (Mi vida me ha fatigado).

miércoles, 3 de febrero de 2010

Señales que faltan


Las señales vecinas a la ex bodega Arizu antes de ser retiradas de manera insensata. (Foto gentileza Héctor Herro).

La noticia es escueta pero significativa: "Miércoles 3 de febrero de 2010. El tren de pasajeros que venía a nuestra ciudad desde Buenos Aires chocó esta mañana con un carguero en cercanías de Coronel Pringles, sin que se registraran víctimas. El encargado de la Estación Sud de nuestra ciudad confirmó que el accidente ocurrió por un error en el cambio de vías".

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La novedad viene a cuento porque desde hace unos meses la empresa responsable del ex Ferrocarril Sud, Ferro Expreso Pampeano, ha comenzado a retirar las históricas señales ferroviarias que desde fines del siglo XIX servían para indicar las distintas alternativas que debía conocer el maquinista en su marcha por los rieles, de manera de evitar accidentes, programar cambios de vía, aguardar el paso de otro convoy o simplemente seguir su marcha sin inconvenientes. Más allá de conformar un sistema "inadecuado" para estos tiempos de la internet, el celular, el gps y otros sistemas, parece que nadie prestó demasiada atención en el altísimo valor testimonial, cultural y patrimonial de estos característicos componentes del paisaje ferroviario


Señales cortadas y retiradas en la zona de la estación Sud.


Detrás del cartel, la señal que ya no está.


Más destrozos.


A pocos metros de la ex bodega Arizu estaba este fabuloso muestrario de señales ferroviarias, de todo tipo y color. Fue vandalizado, un golpe letal al patrimonio ferroviario.



Típico paisaje ferroviario: galpones ladrilleros, cartelería y los totem con las señales. Estación Lobos.


Las viejas señales ferroviarias. Un valioso testimonio del equipamiento que las empresas inglesas desarrollaron en nuestro país. En cercanías de La Plata.


En la zona de la Estación Sud de Bahía Blanca (construida en 1883) han cometido poco menos que un actitud vandálica, arrancando esos atractivos brazos metálicos, fabricados en talleres ingleses, con distintos colores y diseños de acuerdo a la función que cumplían. Ferro Expreso explicó que estas señales se quitaron por una cuestión de "seguridad", según instrucciones de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte), entidad que, a falta de ideas, voluntad y cultura, consideró más adecuado quitarlas y arrumbarlas en algún oscuro galpón que invertir unos pocos pesos en ajustar algunos bulones y asegurarlas en su sitio.


No hay demasiado que comentar sobre las agresiones que ha sufrido el patrimonio ferroviario en el país. Pero a veces uno se esperanza que al menos se respeten estos testimonios menores, que valen su peso en oro y dan cuenta de los componentes de una ciudad lineal ferroviaria considerada en todo el mundo como uno de los testimonios más valiosos de la revolución industrial.

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"Desde el comienzo del Ferrocarril en la República Argentina, en 1857, hasta nuestros días ha tenido poco cambio en el sistema de señalización y operación de tráficos, salvo a partir de los años 1990, con la privatización de Ferrocarriles Argentinos, ha diesmado con gran intensidad el uso del sistema de señalización ferroviaria mecánica, salvo en casos puntuales". (De Wikipedia)

lunes, 1 de febrero de 2010

La casita de mis viejos


Busto de Cobián en un bulevar de Pigué


La referencia histórica delante de la reja donde se encontraba la casita.



La única foto conocida de la "Casita de mis Viejos", en Bahía Blanca.



Hay, entre tantas casas perdidas en el tiempo, una que en Bahía Blanca adquiere una dimensión singular. Estaba ubicada en calle Moreno al 300, a pocos metros de la esquina con calle Castelli, y en ella vivía, desde fines del siglo XIX, la familia de los Cobián. En ella vivió, llegado junto con su familia desde Pigué cuando tenía 3 años de edad, quien sería uno de los grandes compositores y ejecutantes más destacados del tango: Juan Carlos Cobián. Luego de completar la escuela primaria y estudiar música en el Conservatorio Williams, Cobián se marchó a la Capital Federal, para probar suerte con su pasión musical. Era apenas un adolescente, pero su nombre se grabaría para siempre entre los grandes creadores del tango. Luego de mucho trajinar, Cobián encontró un ladero de lujo en Enrique Cadícamo, con quien compuso, entre otros temas, los tangos Los Maredos, Nostalgias y La Casita de Mis viejos. Precisamente este último tema da cuenta a esta historia. Porque la letra de La Casita...fue escrita por Cadícamo en referencia a la particular historia de Cobián, quien tras alejarse de Bahía Blanca en 1913 no regresó sino luego de 22 años (!), para visitar a sus padres, en 1935. La historia recién se hizo pública en 1976, cuando en una nota en TV el propio Cadícamo señaló que la letra del tango estaba inspirada en ese hecho. Ese mismo año, un periodista de La Nueva Provincia se acercó al lugar para conocer la de pronto "singular" casona y solo encontró...escombros: había sido demolida unas semanas antes para dar lugar a la construcción de un edificio en altura. Para la historia, para este blog, queda entonces esta evocación, una foto de aquella casona y la modesta referencia histórica que al menos da cuenta al ocasional transeúnte de tan trascendente circunstancia.
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"Vuelvo vencido a la casita de mis viejos,
cada cosa es un recuerdo que se agita en mi memoria,
mis veinte abriles me llevaron lejos...
locuras juveniles, la falta de consejo.
Hay en la casa un hondo y cruel silencio huraño,
y al golpear, como un extraño,me recibe el viejo criado...
Habré cambiado totalmente, que el anciano por la voz
tan sólo me reconoció.Pobre viejita la encontré
enfermita; yo le hablé
y me miró con unos ojos...Con esos ojos
nublados por el llanto
como diciéndome porqué tardaste tanto...
Ya nunca más he de partir
y a tu lado he de sentirel calor de un gran cariño...
Sólo una madre nos perdona en esta vida,
es la única verdad,
es mentira lo demás"
(De La Casita de mis Viejos, fragmento, 1932, Cobián y Cadícamo)