miércoles, 29 de abril de 2009

Cuestiones técnicas


Vista del bulevard



La carpeta, completamente dañada
Un interesante revuelo armó en su momento la decisión municipal de construir una isleta central en la avenida Alem, a la altura de la Universidad Nacional del Sur. En su momento se dijo que su objetivo era estético (volver a construir los bulevares que nunca existieron en ese lugar) y después que servirían para ordenar el tránsito en el lugar (menos sustentable aún). Lo cierto es que allí está esta obra, con sus grandes macetones con plantas que a duras penas están sobreviviendo, con un monolito que recuerda un fatal accidente ocurrido en el lugar y con rastros de una deficiente mano de obra y una carente dirección técnica que derivó en una carpeta de cemento completamente fisurada y despegada del contrapiso.

martes, 28 de abril de 2009

Desde Patagones: sensibilidad no atendida


Confitería bar Arte, sentida pérdida maragata

El arquitecto Fernando Córdoba, docente del PEUZO en Patagones, de temas relacionados con el patrimonio arquitectónico, tuvo la amabilidad de enviar a este blog los antecedentes de una demolición llevada a cabo en su ciudad, a pesar de la movida de varios vecinos y profesionales por evitarla.

Estimado Mario:
Te mando este material sobre algo ocurrido en Patagones. Es la demolición de un edificio ubicado en el casco histórico. Lamentablemente ya está casi demolido, solo quedo la fachada de la planta baja y esto gracias a el lio que armamos entre los vecinos.
Lo penoso de esto es que el edificio está ubicado en la calle del muelle, la más emblemática de Patagones. La municipalidad aprobó la demolición, no así la directora de Patrimonio (Arq. Mónica Herrero) que recomendó no demoler. Pero como se ve, el intendente no le llevó el apunte, la pasó por arriba.
El tema tuvo amplia difusión en la prensa local y regional, no así en Bahía Blanca. Acompaño fotografía y nota enviada al Intendente. Arq. Fernando Donato Cordoba

Carta elevada al intendente municipal.
Carmen de Patagones, 27 de febrero de 2009.-

Señor Intendente Municipal
Ing. Ricardo Curetti
Su despacho

De nuestra mayor consideración:

Los abajo firmantes, vecinos de Carmen de Patagones, nos dirigimos a Usted preocupados por la demolición que se esta efectuando del edificio en el que hasta hace unos años funcionara la confitería Bar Arte.
Este edificio se encuentra ubicado en el sector de más alto valor patrimonial de la ciudad, fueron distintos especialistas y el mismo municipio quienes determinaron que esta zona es la más significativa del pueblo, es el sector fundacional, a partir de aquí nace y se desarrolla el histórico pueblo de Patagones.
Por esta razón, años atrás, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos declaró a Carmen de Patagones “poblado histórico nacional”. Desde hace algunos años se veían pequeñas obras que mejoraban el casco Histórico Maragato, es más, parecía que algunos funcionarios municipales habían (por fin) entendido que esto era importante. Pero hoy nos encontramos ante esta barbarie: alguien decide demoler un centenario edificio y el Municipio decide apoyarlo, borrando con el codo lo que escribió con la mano.
El municipio posee una ordenanza muy clara respecto de los edificios de valor patrimonial y en especial de las fachadas. Posee también ordenanzas especiales de la manera en que se solicitan las aprobaciones de los proyectos en esta área. En este caso parece que los funcionarios “¡¿ignoraron?!” todo esto. La pregunta que nos hacemos es ¿por que?. ¿Por que permitieron una demolición en el lugar más emblemático de Patagones?. ¿Por que se empieza a demoler sin tener al día (27 de febrero de 2009) la aprobación municipal.
Es por ello, Señor Intendente que solicitamos la urgente paralización de las obras y la intervención de especialistas.

lunes, 27 de abril de 2009

Casas con nombre: "Cachito"


Más colores



Saavedra y avenida Colón, esquina bicolor


Las intervenciones coloridas están a la orden del día en la ciudad, sobre todo por la tendencia de muchos comercios de intentar llamar la atención de los paseantes a través de sus llamativos colores. Uno de los muchos ejemplos de estas intervenciones es esta casona de dos plantas en la esquina de Saavedra y la avenida Colón, un proyecto de Eduardo Guiraud, autor del edificio de la biblioteca Rivadavia, con la excelente mano de obra de un constructor de relieve como fue Pascual Arcuri. En este caso el revoque símil piedra presenta(ba) además el atractivo de estar resuelto con variedad de tonalidades y de texturas, para una fachada que además presenta algunos pincelazos del estilo art déco.
Lo lamentable es que esos inquilinos tienen en general vida efímera, pero su intervención ya no tiene arreglo: el revestimiento original se perdió para siempre. Si el propietario del inmueble supiera el valor de su propiedad si mantuviese su estilo original, posiblemente pondría como condición respetar el frente, aceptar una cartelería adecuada y los ocupantes sacarían igual provecho de una ubicación que acaso no justifique semejante intervención para atraer el paso de la gente.

domingo, 26 de abril de 2009

La Casa Catalana y las malas vecindades


Foto de época, 1928


Un bien patrimonial requiere el cuidado de su entorno de manera de preservar de manera integral el valor de la obra. La aparición de estas propuestas vecinales son intervenciones desacertadas que exigen ser evitadas.


Hasta las columnas de alumbrado municipales debieran ser resueltas de manera de no alterar visuales ni interponer obstáculos al edificio patrimonial.


Palau de la Música Catalana, de Barcelona. Inspiró a Cabré Salvat para diseñar la casona bahiense siguiendo los principios del modernismo catalán.


En noviembre de 2007, el "Superkiosco" ya había adoptado un color amarillo inapropiado dado el valor de su obra vecina.

La denominada "Casa Catalana" (Rondeau 76, casi Vicente López) es uno de los bienes más destacados del patrimonio arquitectónico local. Fue construída en 1921 por Pedro Cabré Salvat, hombre nativo de Reus, Cataluña, España (ciudad hermana de Bahía Blanca). Su planta alta está inspirada en el Palau de la Música Catalana, maravillosa obra del modernismo catalán diseñada por el arquitecto Lluís Doménech i Montaner en 1908, ubicada en Barcelona y declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad porm la UNESCO. El detalle más destacado del edificio es la resolución de sus columnas, revestidas por coloridos cerámicos, técnica desarrollada por los modernistas catalanes para dar color a este estilo, considerado el primer movimiento de vanguardia del siglo XX.
Como bien patrimonial que es, la Casa Catalana no debiera unicamente preocupar en sí misma, respecto a su cuidado, mantenimiento, divulgación y hasta generar la posibilidad de ser visitada, sino que es también vital atender su entorno, evitando intervenciones cercanas que puedan afectar su estética y presencia en la cuadra. Por eso esta crítica a las diferentes variaciones de colores que va teniendo al vivienda lindera, ocupada por un kiosco, que va modificando cada tanto su estética en base al uso de fuertes colores que definitivamente no se condicen con la importancia del edificio vecino.
El cuidado de los bienes de valor arquitectónico exigen una cultura de respeto y cuidado. Tampoco es adecuada la columna de iluminación ubicada en la vereda, sobre la cual debiera plantearse su corrimiento. Son detalles acaso "menores" que debieran comenzar a tomar parte del cuidado de estas verdaderas obras de arte que, como toda arquitectura, tienen la cualidad de estar expuestas de manera constante al público, de formar parte de la ciudad y otorgarle un determinado valor agregado que merece ser cuidado y considerado.

sábado, 25 de abril de 2009

Un castillo que baja y se pierde


Una postal única: una avenida Alem de tierra y quintas con el castillo como solitario habitante

El "castillito" de la avenida Alem al 1200 se sigue perdiendo entre nuevas construcciones que muy poco respetan su calidad de bien inventariado como parte del patrimonio arquitectónica bahiense. El edificio fue construido en 1909, según un diseño del arquitecto catalán Joaquín Saurí y es el habitante más antiguo de la avenida. Ubicado entonces en la quinta de la "viuda de Muñoz", una familia de la "haute" bahiense, fue erigido para servir de lavadero, cuarto de planchado y habitación, en los altos, para el quintero.


La construcción en ladrillo hueco atentando contra la presencia del castillo.

Su diseño tipo "fantasía" era propio de los entonces denominados "barrios Adornados", cuyos modelos podían verse en los chaléts cosntruidos en el interior del parque de Mayo (ya demolidos) o los que se levantaron en Villa Harding Green.
Declarado bien patrimonial, la primera intervención desacertada fue cuando el municipio, con la idea de salvarlo de la demolición, autorizó la construcción de un edificio en altura en su parte posterior, dandole incluso al castillo, a partir de entonces, la condición de "unidad funcional" de esa obra. Ahora ha aparecido una nueva construcción que atenta contra la visual de la obra, a través de la ampliación en la casa lindera. Cuidar el patrimonio arquitectónico no involucra unicamente a la obra en sí mismo, sino también el respeto que merece su presencia a través del cuidado de su entorno. En la ciudad son numerosas las pésimas intervenciones de este tipo que agreden obras emblemáticas, siendo acaso el ejemplo por excelencia el edificio Caviglia que "aplastó" a la Catedral.
La salvaguarda de estos bienes que cuentan la historia de la ciudad, está hoy en manos de nadie, de allí que estas intervenciones lejos están de agotarse.


El edificio en la parte posterior de la casona aparece como un telón que degrada y afecta la escala del castillo.

lunes, 20 de abril de 2009

Galpones del Noroeste (algo quedaba)



Obreros "trabajando". Vista desde calle Malvinas (foto gentileza Héctor Herro)

"¿Qué se van a llevar si ya no queda nada?". Esa fue la respuesta que ensayó el encargado en Bahía Blanca de las oficinas del ONABE, entidad responsable de administrar los "bienes" que el ferrocarril tiene dispersos en todo el país. La respuesta fue a raíz de la fotografía que acompaña este comentario, que muestra como el pasado viernes un grupo de operarios se dedicaba a sacar las pocas chapas que existen todavía en uno de los galpones ladrilleros del complejo ferroviario del Bahía Blanca al Noroeste. Existen antecendentes de este tipo de desguace, en los cuales se indicó que ese material (chapas, tirantes, cabriadas) se vendía en subastas en Buenos Aires y las empresas venían luego a retirarlas. Estos obreros quitando chapas a la vista de todos, provistos de arneses y trabajando de día dan a entender: a) que la impunidad es total, b) que compraron esas chapas de buena ley y se las llevan como tal.
Es cierto que queda poco, y lo poco destruido, pero sigue resultando inadmisible que se roben de esa manera esa parte de nuestra historia, en galpones que no sólo no se les da un destino, sino que ocupan tierras que llevan décadas de abandono y desuso. Siguen pasando los años y la quietud en la materia ya deja de ser alarmante para pasar a ser desalentadora.

viernes, 17 de abril de 2009

Hornero Italiano



Es común descubrir en nuestra ciudad como los horneros han encotnrado en muchos monumentos el lugar ideal para levantar su tradicional nido. En este caso la elección no ha podido ser mejor, en un espacio semicerrado, al cobijo de los vientos y en lo más alto del lugar: el interior del sombrero de Giuseppe Garibaldi, en el monumento ubicado en la plazoleta del teatro Municipal. La obra, de la autoría de José Vasco Vian, fue inaugurada en 1928, como un regalo de la comunidad italiana a Bahía Blanca en ocasión del primer centenario fundacional.

miércoles, 15 de abril de 2009

Los cien años del teatro Don Bosco


Teatro Colón, 1911

Es el teatro más antiguo de Bahía Blanca. Inaugurado el 15 de abril de 1909, su inicio fue por demás desalentador, al punto que La Nueva Provincia publicó entonces: "Está visto que el arte teatral no es para Bahía Blanca. Todas las circunstancias conspiran contra su incorporación ala vida intelectual de esta ciudad". El comentario venía a cuenta porque la función inaugural de la sala, por entonces bautizada como teatro Colón, en manos de los empresartios Schiaffino y Rica, se vio frustrada porque la comuna les negó el permiso de apertura por tener, de acuerdo a los inspectores comunales, "ciertas deficiencias" en sus instalaciones eléctricas y de incendio.
El teatro Colón nació de manera casi casual. El Círculo de Obreros Católicos construía en 1908 su sede social en la segunda cuadra de calle Rondeau, buscando concretar su local propio para celebrar asambleas, fiestas y cultura gremial, cuando supo del cierre del Politeama Argentino, única sala teatral de relieve local. Fue entonces que decidió modificar su proyecto, agrandando el edificio de manera de convertirlo en un verdadero "templo del arte".
Para su diseño se contrató al arquitecto alemán José Bauerle, instalado en la ciudad en 1904 luego de dirigir las obras del dique del puerto Militar. Fue tal la inversión monetaria del Círculo en la obra que no pudo siquiera inaugurar el edificio. Primero lo concesionó y poco después debió sacarlo a la venta. En 1913 el teatro dejó de funcionar y sus instalaciones fueron ocupadas por el Colegio San José. Recuperó su destino original en 1917, cuando un nuevo empresario contrató a la Compañía Beltri.
Desde entonces el lugar ha sobrevivido al paso del tiempo, siendo adquirido en 1922 por el colegio Don Bosco, que lo rebautizó con ese nombre.
Las historias y nombres que se presentaron en la sala exceden esta evocación. Como dato anecdótico, en su escenario se disputaron peleas de boxeo, haciendo una exhibición en 1921 el campeón argentino de los pesados, Luis Angel Firpo.

martes, 14 de abril de 2009

Arrancó la peatonalización


O'Higgins, vista hacia la plaza Rivadavia desde el desaparecido cine Odeón, 1954

Primera tareas de peatonalización
El lunes 13 de abril de 2009 arrancó la obra de peatonalización de la primera cuadra de calle O'Higgins, acaso la arteria más emblemática del microcentro bahiense. La intervención consistirá básicamente en la demolición y reconstrucción de las veredas, para llevarlas al doble de su ancho actual, y la ejecución de un nuevo pavimento mediante el uso de piezas premoldeadas de hormigón. Esto se complementará con un equipamiento de iluminación, bancos, cestos, bicicleteros y árboles. La obra tiene un plazo estimado de 6 meses y demandará una inversión de 2,6 millones de pesos. El proyecto definitivo es el resultado de un concurso provincial de ideas realizado en 2003, cuyo primer premio fue entregado por unanimidad a un estudio de la Capital Federal.
En la actualidad el mismo ha sufrido algunas variaciones por exigencias de los comerciantes de esa cuadra, quienes en sucesivas reuniones han hecho prevalecer muchos de sus criterios, desde la exclusión de dos de las denominadas "isletas de convivencia" pasando por cambios en el arbolado elegido. Es de esperar que, dado lo significativo de ese espacio urbano, se priorice el interés general antes que el particular y se respeten las formas de un proyecto surgido de un concurso y no que se comiencen a alterar por algunos caprichos particulares.

domingo, 12 de abril de 2009

Mueblería Española

La Mueblería Española fue una de las más importantes firmas del rubro de la provincia de Buenos Aires. Fue fundada en 1897 por don Pedro Taberner, ebanista catalán que comenzó trabajando en un modesto taller de calle San Martín al 400. En 1935 la empresa dispuso la ampliación de su salón de ventas y la reconstrucción de la fachada del edificio de calle San Martín 453. El proyecto fue contratado por el ingeniero Adalberto Pagano, quien eligió para el frente un atractivo diseño art déco, el mismo lenguaje que había utilizado unos años antes para su vivienda-estudio de calle Buenos Aires (actual Yrigoyen) y Soler.


Estado actual del edificio


Salón exposición, 1936


El atractivo medallón art déco que remata el frente


Dibujo publicitario de la mueblería, 1942

El art déco se advierte claramente en la líneas geométricas del frente, su remate de rectángulos escalonados y en el singular elemento conformado por el letrero medallón que remata la fachada, una verdadera obra maestra de ese estilo, con sus juegos de círculos concéntricos y las letras características. De acuerdo al pliego redactado por Pagano, el letrero debía ser ejecutado por un "escultor artista", utilizando en su terminación la misma mezcla imitación piedra del revoque del frente. El medallón tiene un diámetro de 5 metros y está construido en hormigón armado.
El edificio se inauguró el 17 de enero de 1936, administrado por Pedro (h) y José Taberner. Actualmente funciona como cochera, y sus locales al frente están ocupados por negocios de compra y venta. Distintas intervenciones en el tiempo le han hecho perder su estética original, desluciendo la que podría ser una de las más destacadas muestras art déco de la ciudad.

sábado, 11 de abril de 2009

Bancos pizarrones




Los bancos colocados en la nueva peatonal Drago tienen nombre y apellido. Se los conoce como el "Modelo topográfico", del Estudio Cabeza de la Capital Federal. Están realizados con material premoldeado de hormigón pigmentado color negro en su masa, terminación natural, y se presentan en unidades de 1,80 x 0,70 x 0,40. Son apareables, en tiras de un solo frente, doble frente o espalda-espalda (así están colocados en nuestra ciudad). Su creadora, Diana Cabeza, es una multigalardonada profesional especialista en equipamiento urbano, egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de Belgrano. Respecto a estos bancos, su autora los define como de diseño "sensual, asimétrico e irregular", cuya "cualidad topográfica" expresa sutilezas ergonómicas "propias de la materialidad del hormigón: cálido y confortable. Suntuoso pero accesible. Alta calidad y diseño".
Lo cierto es que estos "bancos de marca", que, justo es decirlo, aportan un toque de diseño al paseo, no han resultado demasiado cómodos al decir de muchos de sus usuarios, al tiempo que su condición plana y color negro los han convertido en verdaderos pizarrones para los chicos que ensayan en ellos sus más variados escritos recurriendo al efectivo "liquid paper" que ha resistido unas cuantas lluvias sin que se les mueva una letra.
Bancos similares serán colocados ahora en la peatonalización de calle O'Higgins.
Un detalle adicional, como todo elemento de marca que se precie, su costo no es para cualquiera. En particular, los de la peatonal Drago costaron la bonita suma de 3 mil pesos cada uno, "precio final".

"Me encantan los materiales como cosa bruta, en su versión más genuina. Me gustan las cosas con poca intervención, con pocas decisiones de diseño, así el resultado está mucho más cerca de la materia prima que del producto acabado. Concibo mis bancos como elementos de descanso pero también de intercambio: brindan la oportunidad de gozar de distintas formas de sentarse" (Diana Cabeza)

Luis Bilotti (al piano) y Pascual de Rogatis, en el ensayo para el estreno del himno, abril de 1928


Homero Bimbo cantando el himno, 11 de abril de 2009

Himno a Bahía Blanca
Letra: Carlos A. Leumann, Música: Pascual De Rogatis
Estrenado el 11 de abril de 1928

Por nacer entre océano y pampa,
con el cielo por límite azul,
a infinita grandeza te orientas
y es tu nombre una imagen de luz.

Mensajera, tal vez de los Andes,
tu barranco se yergue ante el mar,
para un cóndor audaz,
cuyo vuelo te llamase a progreso inmortal.

Avanzada de vida es, ahora,
en la patria, tu ingente labor;
por la patria, tu impulso es un vuelo;
por la patria, tu vida es amor.

Entre el mar infinito y la pampa,
vas creciendo, animosa ciudad,
y en la imagen de luz de tu nombre,
se presiente tu gloria mundial.

jueves, 9 de abril de 2009

Postales urbanas


Los andamios en la torre del Palacio Municipal dan cuenta aproximada del año de esta postal: 1906, que es la fecha que tiene grabada el edificio en ese elemento. Sobre la vereda de la plaza Rivadavia aparece un fila de carruajes de alquiler, los populares "mateos", con sus "aurigas" (choferes) esperando la llegada de algún cliente para llevarlo a algún destino con la tarifa fija de $ 1,50 (capota baja). No hay automóviles, se adivina un silencio pueblerino para una ciudad que poco a poco se iría convirtiendo en metrópoli. PD.: el valor adicional de la postal es el rico colorido que, de manera artesanal, se le ha puesto a esta verdadera postal de nuestro pasado.

Fortaleza Protectora Argentina


Dibujo de Roncoroni, recreando el fuerte fundacional

El 11 de abril de 1828, comenzó la construcción del fuerte fundacional, con una forma estrellada, de acuerdo a los planos entregados a Estomba por Juan Manuel de Rosas. Frente a esa obra se ubicó un espacio destinado a las carretas y otros elementos, a manera de gran corralón. Ese sitio es la actual plaza Rivadavia. El trazado del pueblo siguió los lineamientos que para todas sus colonias estableció España, con una plaza central alrededor de la cual se ubicarían los edificios principales y una organización en damero, con calles ortogonales y manzanas de cien metros de lado. Había nacido Bahía Blanca, la Nueva Liverpool, la ciudad de los siete puertos, la Puerta y Puerto del Sur Argentino, la chacra asfaltada, la Perla del Sud.

miércoles, 8 de abril de 2009

Acta fundacional


Dibujo publicado en 1928 por La Nueva Provincia, el cual recrea la firma del acta fundacional de la ciudad.


Acta fundacional, firmada por Estomba, Morel, Narciso del Valle, J. de Elías, Nicolás Pires, Polidoro Coulín, Narciso Parchappe, Martiniano Rodríguez y Pablo Acosta.

El 9 de abril de 1828, el coronel Ramón Estomba, nativo de Montevideo, de 38 años de edad, redactó el Acta Fundacional de Bahía Blanca, en una carpa montada a pocos metros del arroyo Napostá. Acto seguido invitó a algunos de los integrantes de la expedición fundadora a firmar el documento. Al día siguiente recorrería el lugar con el ingeniero Narciso Parchappe, para elegir el lugar más adecuado para el fuerte. "Se ha encontrado lugar que podía desearse para fundar un establecimiento que alguna vez tendrá importancia; campos excelentes de pastos; montes de leña inmensos; un puerto cómodo a una legua de la población", escribió a los pocos días Estomba al General Juan Ramón Balcarce, ministro de Guerra y Marina. En el diario de viaje, aquel 9 de abril de hace 181 años, agregó: "Toda la división se haya establecida en la parte occidental del Sauce Chico, a una legua del puerto que desde hoy tiene el nombre de "La Esperanza" y al pie del lugar elegido para la fortificación y la población (...) puede decirse, sin temor a equivocarse, que hemos reunido en un mismo punto, y a muy cortas distancias, buen campo y un puerto que exigirá muy poca obra para ser seguro y cómodo". Se había fundado Bahía Blanca.

martes, 7 de abril de 2009

El rostro del fundador (una historia)


Rostro oficial de Ramón Estomba, obra del comisario Aníbal Muñoz, 1980

En 1928 Bahía Blanca celebró su primer siglo de existencia y entre los muchos objetivos de aquella celebración se incluyó la voluntad de disponer de un retrato fideligno del fundador de la ciudad, el coronel Ramón Bernabé Estomba. Fue entonces que se contrató el retratista e investigador Juan Fonrouge, residente en La Plata, quien aceptó el encargo y de inmediato viajó hasta Montevideo para visitar a Irma Santurio Estomba, sobrina nieta del fundador, buscando algún retrato que pudiera dar respuesta al encargo. Las noticias recibidas los primeros días de marzo por los bahienses fueron alentadoras: Irma poseía una "miniatura" (unos cuadros típicos de la época) que permitiría conocer finalmente los rasgos de Estomba. Los primeros días de abril de 1928, Founrouge llegó a la ciudad con su cuadro bajo el brazo, lo presentó ante el intendente y el Concejo Deliberante. En medio de un gran auforia la obra fue colocada en el salón blanco de la municipalidad, cubierto con un lienzo, a la espera del significativo aniversario. Pero entonces sucedió algo inesperado.


La foto del cuadro publicada en La Nueva Provincia apenas llegó la obra a la ciudad, marzo de 1928.

Founrouge, orgulloso de su trabajo, publicó una foto de su obra en el diario La Prensa, de la Capital Federal, donde fue vista por un especialista en la materia. Grande fue entonces la sorpresa cuando el crítico se puso en contacto con las autoridades bahienses para informarles que el hombre del retrato no era Estomba sino que su imagen correspondía a Adolphe Edouard Casimir Joseph Mortier, duc de Trévise, mariscal del ejército de Napoleón Bonaparte, muerto en 1835, según un cuadro existente en el museo nacional de París, de la autoría de Charles Philippe Lariviére, que muestra al militar francés con su uniforme de capitán luego de la batalla de Nord, en 1792.


El Estomba trucho (izquierda) con el duque de Treviso (derecha), mariscal del ejército de Napoleón Bonaparte.

Citado de urgencia el amigo Fonrouge, intentó entonces explicar lo inexplicable y el escándalo-embuste-papelón quedó al descubierto. La copia era además tan burda, que no sólo reproducía el rostro del ajeno militar, sino que repetía además su pose, traje, banda, espada y hasta el menor de los detalles de la pintura original.
Manos piadosas retiraron en silencio el cuadro y el 11 de abril encontró a la ciudad sin el retrato tan deseado.
Fuera de esta singular historia, en 1978, 150 aniversario de la fundación de Bahía Blanca (año del Sesquicentenario), nuevamente se buscó disponer de un retrato de Estomba. Esta vez se recurrió al comisario-pintor de la policía federal, Aníbal Muñoz, quien procedió a realizar un "retrato espiritual" del fundador, inspirado en rasgos supuestos, propios de un hombre que vida sufrida como Estomba, aunque sin ningún rigor de realidad. De enormes ojos azules y luciendo las medallas ganadas en combate, ese es el "rostro oficial" de Estomba, el cual puede verse, por ejemplo, en la sala de sesiones del Concejo Deliberante.

lunes, 6 de abril de 2009

Chaperío


Mitre al 300, chapas rotas y oxidadas

Suelen verse en Bahía Blanca estos verdaderos atentados contra la estética urbana que son los cercos de obra. Es cierta su calidad de elementos temporales, pero también es dable aceptar que forman parte durante mucho tiempo del paisaje del lugar y que poco y nada tienen que ver con una inversión generalmente importante como es una obra de construcción. La pregunta primera es, ¿porqué esa voluntad de las empresas constructoras-profesionales de ahorrar en un gasto menor cual es colocar chapas o maderas medianamente presentables en el cerco, las cuales, además, son luego recuperables?. ¿Porqué, además, esa voluntad de invadir más del 50 por ciento del ancho de la vereda cuándo el código de edificación es claro en la materia?. Cuestiones menores que se repiten en una ciudad que crece para arriba a veces con demasiada anarquía y, como mencionó un vecino del barrio Napostá (en referencia a las cloacas colapsadas), "con mucho de podrido abajo".

domingo, 5 de abril de 2009

Ciclismo naranja



Para quienes llegamos a Bahía Blanca desde otras tierras, en mi caso desde El Palomar, en el gran Buenos Aires, no dejaba de llamarnos la atención algunas palabras ajenas a nuestro vocabulario y muy propias de esta ciudad. Así, la nuestra "cinta Scocht" acá era "Celoplín" o "Cintex"; tirar un "piedrazo" se decía tirar un "toscazo", comprar una "torta negra" en la panadería es pedir una "cara sucia" y los ómnibus que en Buenos Aires eran "masculinos" (yo tomaba, por caso, "el" 182 para ir a la mi escuela de Haedo) acá eran femeninos, tomar "la" 502. Bueno, todo esta lata introductoria simplemente acompaña para mostrar un ejemplo más de intervenciones desacertadas en frentes de casonas que lucen su muy prolijo revoque símil piedra, producto de aquella excelente mano de obra de los artesandos italianos o españoles, y que de pronto se pintan sin criterio alguno. Es el caso de este "Ciclismo", palabra también propia de estas tierras equivalente a la "bicicletería" porteña, de calle Mitre al 700, cuyo dueño decidió darle un toque naranja al sector que ocupa (quizás ocupaba porque siempre lo veo cerrado), afectando su estética de una manera penosa. A lo mejor ni se dio cuenta de la macana, pero... (usando el pero al final, acaso la expresión más bahiense que exista).

viernes, 3 de abril de 2009

Casas que nos pasan



Cierta vez un hombre decidió pintar el frente de su casa. Cruzó entonces la calle y tocó el timbre a su vecino. "Voy a pintar mi casa de color naranja, ¿Qué le parece a usted?", preguntó el hombre. "No sé, es su casa...", contestó el vecino. "Es cierto, pero usted rd el que la va a ver todos los días...". Ese es un principio de solidaridad urbana, de compromiso barrial, de resposabilidad estética con una ciudad. Porque las fachadas exceden la calidad de propiedad privada para pasar a ser parte de un paisaje urbano que compete a todos, afecta (para bien y para mal) el ánimo del paseante, realza el valor de las casas vecinas o lo deprime. Debiera existir una formación cultural que genere esa conciencia pública. Como no todos tienen porque saber sobres estas cuestiones, en algunas ciudades (Bahía Blanca la tuvo) existen algunas "comisiones de estética urbana", que para determinadas intervenciones que consideran propias del bien comun, opinan con sano criterio. Toda esta reflexión para este frente de calle Lavalle, a metros de Corriente, foto gentileza de Héctor Herro, cuyo ocupante ocasional no tuvo empacho en pintar de dos colores, fuertes, clavar una moto en el frente y modificar estéticas. Casas que nos pasan en una ciudad que (demasiadas veces) nos llena de fastidio y más fastidio.

Releo a Italo Calvino en Las Ciudades Invisibles: "Del carácter de los habitantes de Andria merecen recordarse dos cirtudes: la seguridad en sí mismos y la prudencia. Convencidos de que toda innovación en la ciudad influye en el diseño del cielo, antes de cada decisión calculan los riesgos y las ventajas para ellos y para el conjunto de la ciudad y de los mundos".

jueves, 2 de abril de 2009

Farmacia Española



Incorporado al Patrimonio Arquitectónico de nuestra ciudad, celebra sus 80 años de habilitado el edificio de la farmacia Española, ubicado en la esquina de San Martín y Las Heras de Bahía Blanca. Fundada en 1896, la farmacia fue adquirida por Primitivo Ferrández en 1906, cuando todavía funcionaba en calle San Martín al 200. Ferrández hizo construir el nuevo edificio para establecerse allí el 11 de abril de 1929. El diseño pertenece al arquitecto Enrique Cabré Moré y, de acuerdo a publicaciones de la época, responde a un "Estilo Castellano". En 1929 se mencionaba que Cabré fue el encargado de "introducir en las construcciones de nuestra ciudad la reja española", por la cual muchas fachadas comenzaron a tener "un atributo colonial" que constituía "una nota pintoresca en el conjunto severo de los edificios que adornan nuestras calles".


El edificio de San Martín y Las Heras cumple 80 años (1929-2009).


La obra en el mes inaugural, abril de 1929

El edificio se organiza en planta baja y dos pisos, cada uno con sus características propias. El ingreso está definido por tres arcos de medio punto sustenidos por dos columnas torneadas, propias del barroco. El primer piso dispone de ventanales con dinteles rectos, flanqueados por pilastras y con la típica rejería española. El último piso tiene aires renacentistas, con sus dinteles curvos y un columnas con capiteles jónicos, adosadas a la pared. En este nivel se ubica un reloj de sol que aún sigue marcando, cuando los edificios vecinos lo permiten, la hora ajustada a aquella época. El remate original, ya perdido, estaba formado por un conjunto irregular de jarrones y ornamentos.


Reloj de sol

Una mención aparte merece el interior del negocio, que recreaba en su distribución original el aire de los patios de Sevilla, con su colorida cerámica, los murales religiosos e incluso una ya desaparecida fuente. En ocasión de su inauguración, el diario La Nueva Provincia mencionó la satisfacción de Primitivo ferrández, quien construyó el edificio de manera que le hiciera evocar "las visiones alegres de los frentes, los balcones y los patios de Sevilla".


El generoso y amplio espacio interior, 1929