lunes, 17 de agosto de 2009

Sentido adios


Los manifestantes de la escuela de Artes Visuales, la prensa y...la policía...

Alumnos y docentes de la escuela de Artes Visuales realizaron la que será, posiblemente, su última manifestación pública expresando, en esta ocasión, su sentimiento por la demolición del galpón de cargas de la ex estación de trenes del ferrocarril Rosario Puerto Belgrano. Eran, como bien se encargó de señalarlo el propio intendente municipal en ocasiones anteriores, "unos pocos" que representan "una visión" del tema. Esos pocos se vistieron de negro, señal de luto, y transportaron un ataúd de cartón. Se manifestaron desde su formación, recurriendo al arte como manera de expresión para comunicar a la sociedad un sentimiento, una idea, una propuesta. También asistieron al acto principal realizado en el parque de Mayo en memoria del general José de San Martín, para manifestar de manera personal al jefe comunal su descontento con la decisión de demoler el bien. "Tendrán otros lugares", les respondió el intendente (molesto) en referencia a futuros espacios culturales que estarán disponibles en la ciudad.




La marcha frente al galpón.


La presencia de los manifestantes durante el acto a José de San Martín.


El ataúd de paso por el palacio comunal.

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Escribió el arquitecto Rodolfo Livingston en su libro Arquitectura y Autoritarismo: "Las autoridades no son las únicas culpables: en un sistema democrático ellos son el resultante de la actitud predominante en el ciudadano común".


También señala en ese libro el abandono que por entonces (1990) tenían los galpones ladrilleros de Puerto Madero, "depósitos magníficamente construidos", algunos de los cuales había comenzado a ser demolidos con dinamita por el último gobierno militar por estar "en desuso".
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El galpón desaparecerá de la geografía urbana en los próximos días. No estará ya el valioso contraste que significaban las texturas del nuevo edificio con su antecesor, producto de la revolución industrial. La nueva terminal se verá de pronto entera, completa. El desaparecido edificio no permitirá la magia de ir mostrando de a poco su silueta, generando una impresión de sorpresa y dinamismo tan valorado en las ciudades. Serán 400 metros cuadrados de la mejor construcción (ladrillo), que durante los últimos 30 años sirvieron sin que jamás nadie se quejara de sus instalaciones.
"¿Y ahora que queda? ¿qué sigue?", me preguntaron hoy. La respuesta es simple. Sobrevivirá la obra en el recuerdo, en la historia perdida, en las viejas postales, en los malos ejemplos sobre el patrimonio, en las charlas. Se mantendrá en el error, la negación y el capricho. Sobrevivirá en la gente, en el arte y en quienes consideran que la historia de una ciudad se escribe con distintos trazos y rasgos.
"Por lo tanto, cuando construyamos, pensemos que construimos para siempre...Hagámoslo de tal manera que nuestros descendientes nos lo puedan agradecer, y pensemos, mientras colocamos piedra sobre piedra, que llegará un día en que dirán...mientras contemplan nuestras obras. "Fijaos, esto es lo que hicieron nuestros padres por nosotros!".
John Ruskin, Las siete lámparas de la arquitectura, 1849

3 comentarios:

Camara Viajera dijo...

No escapamos a las generales de la ley. De a poco nos iran ganando las ruinas. Será una derivación del "orgullo" argentino? no bancarse lo que hicieron otros. Mal de muchos, consuelo de tontos, pero les invito a darse una vuelta por acá. Saludos. Pipo
http://viasparalelas.blogspot.com/

Lelé dijo...

Y buéh. Se perdió. Lo bueno es hasta dónde llegó algo que en un principio sólo fue una inquietud durante una charla de café. Y ahora por qué vas a luchar, Marito? A mí no hay nada que me fastidie más desde el punto de vista edilicio que el adefesio de Sottovento frente a tan hermosa casa como es la de Alem al 300. Abrazo.

Anónimo dijo...

Mario, sigo el blog desde el principio,todas tus notas son muy interesantes. Ésta en especial es muy buena y muy valiente, demuestra también, que es posible criticar con altura.
Seguí cone el blog que está genial! Saludos