sábado, 18 de julio de 2009

Los chalés de Villa Harding Green

Los chalés de Villa Harding Green conforman una de las curiosidades bahienses, una singular propuesta edilicia que vale la pena conocer. Se trata de un conjunto de cuatro viviendas tipo chalét, construídas en las primeras décadas del siglo XX como parte del impulso que se pretendía dar por entonces a Villa Harding Green, uno de los tantos loteos planteados en la época, destinados dar una posibilidad concreta al trabajador de adquirir su propio terreno y edificiar su vivienda propia. Villa Harding Green fue creada en 1907 por iniciativa de Ernesto Parral, quien sacó a remate sus lotes a unos 6 kilómetros de Bahía Blanca en cómodas cuotas mensuales, garantizando el servicio de agua potable, una rica forestación y el transporte urbano a través del tranvía eléctrico. A pesar de su incansable esfuerzo, el barrio nunca logró fortalecerse según la idea original de Parral de establecerse "barrio Parque", ni siquiera con el primer barrio obrero levantado con dineros públicos, o la habilitación, en 1929, del aeropuerto local. Los chalés, de tipo "Adornado", según se los llamaba entonces, quedaron por testimonio de parte de aquel emprendimiento. Uno de ellos perteneció a Arturo Coleman, máxima autoridad del ferrocarril del Sud, el que se llamó"La Emilia", en referencia a su mujer, y el otro, llamado "El Retiro", hoy propiedad del municipio, fue parte de un sistema ideado por el propio Parral, de construir el inmueble y luego sortearlo mediante la venta de una rifa con mil números. Fue el denominado "Hogar por sorteo", de mucho éxito en la ciudad y la región.


Uno de los más llamativos. Hoy funciona en el lugar un taller chapista.


Una curiosidad: el que lleva el nombre de "Mr. Coleman".


El hogar por sorteo


"El Hogar por sorteo", novedoso sistema implementado por Parral para vender la propiedad mediante una rifa con mil números.


La obra hoy. Bautizada"El Retiro" es propiedad de la municipalidad de Bahía Blanca.

Suizo renacentista


Construido en 1912, su ejecución se anunció como la de un "precioso chalét suizo, fachada renacimiento italiano en el Belgrano de Bahía Blanca". Tenía servicio de tranvía eléctrico "a la puerta", a 20 minutos de la plaza Rivadavia, y una edificación de "cinco piezas, cuarto de baño, despensa, cocina, cuarto de servicio, buen algibe y agua para riego. Todo perfectamente cercado"



Estado actual y detalle de la crestería de remate, realizada en hierro y con dos curiosas banderitas de ese mismo material. Un cerco de frente le ha quitado la posibilidad de ser visto según su diseño original, con pilares y rejas. Cuando la propiedad salió a remate, en 1936, se la conocía con el nombre de "La Emilia".


Ha pasado casi un siglo desde su construcción y las obras siguen ahí, ocupadas y en buen estado de conservación. Distribuídas en dos manzanas, vecinas entre sí, dan cuenta de una historia diferente, cargadas incluso con cierta cuota de misterio y belleza, en un paraje que, tal cual lo soñó Parral, permite un contacto directo y reparador con lo mejor de la naturaleza.

15 comentarios:

Ricardo Raùl dijo...

Llama la atenciòn que, con tanto suelo disponible, el diseño eligiera a las dos plantas.....serà por la consecuente escenografìa urbana transculturada en lo rural????

Mario M. dijo...

Ricardo, es una interesante observación. Creo que responde a que esas chalecitos de dos pisos le daban cierta jerarquía al lugar. Se construyeron similares en la fallido barrio parque Adornado (actual parque de Mayo) y queda también uno frente a la UNS, en la avenida Alem. Saludos.

Anónimo dijo...

Es muy bueno, su blog, lo decubri hace poquito y el viernes pasado le comente a mi amigo Diego " che faltaria un articulo sobre los chalecitos de Harding Green, y aqui esta, muy bueno. Ademas te lleva a pensar en como bahienses, dejamos que se destruya mucho del patrimomio arquitectonico, parte de la identidad bahiense, parte de su historia. Bueno le dejo mis saludos.
Victor

Mario M. dijo...

Víctor, gracias por el comentario. En realidad hay muchas historias para contar en la ciudad, de cosas perdidas y también de otras que seguimos teniendo y debemos cuidar. Saludos.

Lelé dijo...

Una de las mejores fiestas que he tenido en Bahía Blanca fue en una de esas casonas. Inolvidable. Inenarrable.

Lelé dijo...

Ah. Y algo más. Me encantó el post.

Mario M. dijo...

Que extraño eso de "inenarrable" en una Lelé rubia tan modosita...en fin...

M dijo...

Cómo me gustaría tener una casita así! Aunque sea de fin de semana. Sentarme junto al algibe en una tarde de sol.

Anónimo dijo...

Quiero consultarte lo siguiente, he visto muchas hermosas casas, de estilo colonial, tambien con artdeco, hermosas, con carteles de "proximamente cochera", siento mucha pena que esas construcciones sean borradas, para nuevos condominios o peor aun para cocheras.. que se podria hacer?
Saludos.
Victor

Mario M. dijo...

Lamentablemente muy poco. Es un mal que afecta a todas las ciudades y pareciera que sólo puede lograrse algo a través de una formación cultural hoy lejana.

Marcelo Tedesco dijo...

Mario: impecable el artículo! al menos, los muchachos del taller chapista la tienen pintada y arreglada la casita... no pasa lo mismo con otros propietarios.

qué te parece escribir algún día sobre el barrio obrero vecino a la terminal?

Un abrazo historiador.

Marcelo Tedesco

Lojero dijo...

hay que crar un fondo y en forma de cooperativa hay que comprar estas casas viejas y hacerlas museos ó paseos... quien se prende?

Misckamoli dijo...

Hola, te cuento que cuando era chica, me comentaron, los vecinos de Hardin Green, que cada una tenia historias que daban miedo...parece hoy, una pavada, pero en ese tiempo...1987, recorria esos caserones escuchando historias fantasmagoricas de esos "castillos", nunca las olvidare.

Anónimo dijo...

Mi abuela me comentaba que de joven venia a visitar a sus abuelos allá por 1920. Ellos vivían en lo que luego se llamó El Retiro. Contaba que desde Bahía iba en el tranvía hasta Harding Green. Recordaba que desde la terraza se veían la luces de Bahía Blanca.
Si mal no recuerdo ellos tenian la tienda La Capital.

ffcasandra dijo...

Muy bonitos, hay que cuidarlos como reliquias, lastima que se perdio a el tranvia y las calles adoquinadas, para darle paso a los molestos e insufribles autos