miércoles, 11 de marzo de 2009

"Obra de Don Bosco"

El 29 de mayo de 1965 el colegio Don Bosco inauguró el tradicional panel que adorna el frente de su edificio, en la esquina de Vieytes y Moreno. "Constituye para nuestra ciudad un imponderable aporte de orden estético, de jerarquía artística y ornamental, con perspectivas de servir de estímulo a propietarios y arquitectos que quieran contribuir al embellecimiento de Bahía Blanca", señaló el diario La Nueva Provincia en ocasión de la inauguración.
La obra pertenece al artista pringlense (bahiense por adopción) Aurelio Friedrich, quien en un panel de 88 metros cuadrados recrea la obra de Don Bosco en toda la patagonia. Para su ejecución se utilizaron teselas de dos por dos centímetros, similares al mosaico veneciano de sílice y color en la masa (glasiris), generando "una cálida manifestación de color, desenvuelto en gradaciones cromáticas de graciosos ritmos".
El mural, bendecido por entonces obispo Germiniano Esorto, no ha perdido hasta la fecha ni una sola de sus teselas, lo cual refiere además la calidad técnica de su ejecución, supervisada en parte por el autor del edificio, arquitecto José María Pascualetti.


Mural "Obra de Don Bosco", Aurelio Friedrich, Moreno y Vieytes, 1965

Mural (detalle)

2 comentarios:

boingbumchac dijo...

ahora no recuerdo el nombre, pero hay una ciudad en italia reconocida como la "capital del mosaico".
Cuando se levante la vieja le pregunto.
Lo esccribo igual el comentario para no olvidarme.
Beso viejo!

Hector dijo...

En mi paso por el Colegio, tuve la gran suerte de tener a Aurelio en Dibujo, nada menos!. Carbonilla, témperas y dibujos geométricos... desde el antiguo observatorio tratábamos de copiar las líneas de los edificios de entonces bajo su atenta supervisión. Un honor en verdad. Recuerdo vagamente a ese mural, las pequeñas "baldositas" pegadas sobre un cartón estaban dispuestas (en anchas tiras) en el piso de el aula donde se daban las filminas, una suerte de Cinegraf, pero más sofisticado. También unos secadores como los que se usan para los pisos, de largos mangos, seguramente para aplicar un barniz o laca a la superficie. Fue una obra de gran modernidad para la época. Recuerdos de otros tiempos nomás... Saludos. Héctor