viernes, 2 de enero de 2009

Discapacitados, abstenerse


Sabido es que en la ciudad la mayoría de los edificios públicos ofrece serias dificultades de aceso a los discapacitados. Un ejemplo es la propia iglesia Catedral, que hace algunos años "habilitó" un rampa por un lateral del templo, que permite llegar a una puerta lateral que, casi siempre, está cerrada. pero además el pasillo es demasiado angosto para una silla de rueda, carece de baranda lateral y, para colmo de males, ahora lo dejan cerrado con una cortina.

1 comentario:

Ricardo Raùl dijo...

Ocurre que para estar en paz con DIOS y con uno mismo, basta solo el TESTIMONIO del dìa a dìa...no hace falta entrar a la Iglesia...solo hace falta SERVIR...SOS LO QUE DAS.....